Analista de inteligencia

Los perfiles de letras serán fundamentales para las empresas. Internet construye una sociedad del conocimiento, donde lo importante será qué sabes y cómo piensas. Nos moveremos en un medio donde la información, la creatividad y la agudeza a la hora de tomar decisiones marcará la diferencia. Este nuevo perfil profesional que se convertirá en una figura clave es el analista de inteligencia.

La Harvard Business Review ya anticipó en 2012 que el analista de inteligencia sería la profesión más sexy del siglo XXI. Y no se ha equivocado. En los últimos años, los másteres en análisis de inteligencia han proliferado en Estados Unidos. Y ahora, están llegando a España. Compañías como Google, IBM, Facebook, HP, Oracle, Amazon o LinkedIn utilizan los datos que están en la red para tomar decisiones empresariales. Porque la verdad es que ,entre ordenadores y móviles, tenemos tal cantidad de datos que parecemos niños pequeños ante una avalancha de nieve. Nos tapamos el rostro y nos protegemos. Qué agobio. Basta un 1% de la información de internet para freírnos el cerebro. Es como llevar la enciclopedia universal en el bolsillo, siempre zumbando y disponible para consulta. Y ante tanta información, hacen falta cabezas fuertes. Los analistas de inteligencia son estas cabezas.

Curiosamente, su perfil coincide con el de un estudiante de letras. Las aptitudes que se valoran en un analista de inteligencia son las mismas que se ejercitan en carreras como Historia, Filosofía, Filología o Humanidades. Parece que, al fin, el pensamiento crítico, abstracto y global marcará la diferencia. Como indica el Centro de Innovación de BBVA, el analista de inteligencia será una figura muy importante en la empresa. A un directivo le interesará saber más y saberlo antes que sus competidores.

Pero, ¿qué es exactamente un analista de inteligencia? Por decirlo claro, es el sabio de la compañía. Tiene a su disposición una enorme masa de información para leer, valorar y cuestionar. Por ello, es muy importante su resistencia mental y su agudo sentido crítico. Un analista de inteligencia es alguien capaz de asimilar una gran cantidad de información, de diversas fuentes, ser capaz de jerarquizarlas y tener sentido crítico con ellas. Piensa sobre lo que se ha leído, saca conclusiones y aconseja a los directivos.

Por ejemplo, ante la pregunta: “¿Deberíamos entrar en el mercado de Sudáfrica?”, un analista de inteligencia tendría que estudiar toda la información que encuentre sobre la situación económica de Sudáfrica: qué ha ocurrido, qué empresas similares existen y cuál ha sido su trayectoria. Es lo que se llama Inteligencia Competitiva. Internet pone a nuestra disposición infinitos datos que solo una mente bien entrenada puede utilizar. ¿Qué clase de máquina podría hacer algo así? Ninguna. Se necesitan cabezas para leer, pensar, descartar lo accesorio y quedarse con lo importante.

Un caso paradigmático es el de Eva Moya, una licenciada en Historia que se enamoró del análisis de inteligencia. A día de hoy no le falta trabajo y además tiene uno de los blogs de referencia sobre análisis de inteligencia, donde explica en qué consiste esta salida profesional todavía desconocida para muchos. Cuando uno escucha a Eva Moya hablar de gestión del conocimiento en internet, se le iluminan los ojos. Eva habla con pasión. Es el ejemplo de una historiadora que ha encontrado la aplicación tecnológica de su profesión: el análisis de inteligencia. Como ella dice, hacen falta personas capaces de “analizar toda la información que está en internet, sintetizarla y entenderla para llegar a unas determinadas conclusiones”.

Entre los conocimientos que se requieren figura la filosofía, las humanidades, religión, artes y otras áreas de letras. Las aptitudes imprescindibles son el amor por la lectura de grandes cantidades de información, capacidad para escuchar a los demás y hacer buenas preguntas. El analista de inteligencia extrae normas generales a partir de los datos, identifica patrones escondidos, dibuja mapas mentales y razona con lógica. Son personas que inventan ideas nuevas, con gran profundidad de pensamiento, mente analítica e integridad ética. Es cierto que un analista utiliza herramientas informáticas complejas, pero esto se adquiere en un máster o durante el trabajo. Lo importante es tener la cabeza. Todo lo demás se aprende.

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