Todo el mundo se ha quedado descolocado con el anuncio del Premio Nobel de Literatura. Un músico beatnik, un guitarrero con armónica, un pelanas. “¿Qué le pasa al jurado de Estocolmo?”, se preguntaban muchos en Twitter. A nosotros nos ha pasado lo mismo. Estábamos viendo en directo la retransmisión, cuando ha salido la mujer rubia con una carpeta y ha leído el anuncio en inglés. Y entonces hemos pensado: “¿Cómo? ¿Hay un escritor que se llama igual que Bob Dylan?”. Pues resulta que sí. Pero no es ningún escritor. Es el mismo Bob Dylan.

Muchos se preguntan por qué le han dado un Nobel de Literatura a un músico. Pocos saben que Dylan ha escrito un par de libros: Tarántula, en 1966, una autobiografía donde cuenta cómo conquistaba mujeres, cómo escribía canciones y hasta sus manías a la hora de dormir. Todo escrito con un estilo inconfundible: una prosa poética que a menudo se confunde con el verso.

Su otro libro es Crónicas. Volumen 1, de 2004, de nuevo autobiográfico. Relata su llegada a Nueva York en 1961 y la grabación de su primer álbum. El librito de 304 páginas estuvo varias semanas entre los más vendidos de los Estados Unidos.

Pero no le han premiado por esto. De hecho, Sara Danius, la secretaria de los Nobel y profesora de estética y literatura de la Universidad de Södertörn, ha dicho que ni siquiera los han mirado. No les importan los libros. Como ella misma ha dicho, han premiado a Dylan porque es un poeta. Las letras de sus canciones “pueden y deben ser leídas”. Han premiado al Dylan rapsoda, al lírico, al letrista. El jurado de Estocolmo ha dado hoy una importante lección: la literatura no está solo en los libros. Y la poesía, aunque algunos no sepan verlo, está hoy más presente que nunca: en las canciones.

Homero proclamaba sus versos en alto, en el centro de las plazas. Safo cantaba sus poemas con un arpa o una lira. Solo después, mucho después, y para no olvidarse, los ponían por escrito. Hay una tenue línea que separa a los músicos de los poetas. Muchas veces son lo mismo, como ocurre con Joaquín Sabina, Ismael Serrano o Silvio Rodríguez. Si bien es cierto que nunca le habían dado un Nobel de Literatura a un músico, siempre hay una primera vez para todo. Más aún en un tiempo en que todas las artes se mezclan: en las series, encontramos fotografía que bien podría exponerse en un museo; en la música unos versos, en el teatro una orquesta. Los límites entre una disciplina y otra se difuminan. Y eso no es peligroso; al contrario, resulta estupendo y enriquecedor. Bob Dylan es un poeta. Como muchos otros músicos. ¿Es que a nadie le llama la atención, por ejemplo, que Amy Winehouse escribiese letras mucho antes de ponerse a cantar?

Bob Dylan es el autor de la que es considerada la mejor canción de todos los tiempos: Like a rolling stone. La revista Rolling Stone la bautizó como la canción número 1 en su lista de “Las 500 mejores canciones de todos los tiempos”. La canción ocupó el primer puesto en la lista Billboard durante meses y se convirtió en uno de los himnos de la posguerra. A diferencia de los éxitos de listas de aquella época, Like a rolling stone no trata del amor ni las relaciones fallidas; expresa resentimiento y clamor de venganza hacia una mujer que vivía en la cumbre de la burguesía. Se bañaba en oro y leche de burra. Y de pronto, lo perdió todo.

No queremos deciros más. Preferimos que vosotros mismos leáis la historia de esta mujer. Por eso, aunque podríamos poneros un video de Dylan tocando Like a rolling stone, no lo vamos a hacer. En su lugar, copiamos la letra. Este es el tema que Dylan no necesitó novelar para rozar la plenitud poética.

 


 

Like a rolling stone

Bob Dylan

Once upon a time you dressed so fine
Threw the bums a dime in your prime, didn’t you?
People call say ‘beware doll, you’re bound to fall’
You thought they were all kidding you
You used to laugh about
Everybody that was hanging out
Now you don’t talk so loud
Now you don’t seem so proud
About having to be scrounging your next meal

How does it feel, how does it feel?
To be without a home
Like a complete unknown, like a rolling stone

Ahh you’ve gone to the finest schools, alright Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
Nobody’s ever taught you how to live out on the street
And now you’re gonna have to get used to it
You say you never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He’s not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And say do you want to make a deal?

How does it feel, how does it feel?
To be on your own, with no direction home
A complete unknown, like a rolling stone

Ah you never turned around to see the frowns
On the jugglers and the clowns when they all did tricks for you
You never understood that it ain’t no good
You shouldn’t let other people get your kicks for you
You used to ride on a chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain’t it hard when you discovered that
He really wasn’t where it’s at
After he took from you everything he could steal

How does it feel, how does it feel?
To have you on your own, with no direction home
Like a complete unknown, like a rolling stone

Ahh princess on a steeple and all the pretty people
They’re all drinking, thinking that they’ve got it made
Exchanging all precious gifts
But you better take your diamond ring, you better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can’t refuse
When you ain’t got nothing, you got nothing to lose
You’re invisible now, you’ve got no secrets to conceal

How does it feel, ah how does it feel?
To be on your own, with no direction home
Like a complete unknown, like a rolling stone

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