cómo conseguir que tus alumnos lean

Dicen que las cosas difíciles son las que realmente merecen la pena. Y para difícil, conseguir que los adolescentes lean. Libros. Literatura.

Los que nos dedicamos a la enseñanza sabemos que esta exige paciencia, sacrificio y vocación. Nos enfrentamos a muchos retos como el de incentivar la lectura entre nuestros alumnos, un reto difícil pero que sin duda merece la pena.

Estas son nuestras recomendaciones para combatir la falta de interés por la lectura de los jóvenes.

 

Obligar a leer es un gran error

Desde que son pequeños, hay que conseguir que los niños lean por su cuenta y esto se logra cuando ven la lectura como una satisfacción. Dejar que ellos elijan sus propios libros, los que más les atraigan y se ajusten a sus aficiones, es el primer paso para mostrar la lectura como una afición y no como una imposición.

 

El método de Nancie Atwell, ganadora del Global Teacher Prize

Nancie Atwell es una profesora estadounidense que lleva practicando desde hace más de 40 años un peculiar método para fomentar la lectura por placer entre sus alumnos. Fundadora del Center for Teaching & Learning (CTL), ha conseguido que sus alumnos lean una media de unos 40 libros al año, cuando en Estados Unidos esa media se sitúa en torno a 10.

Para conseguirlo, lo ideal es disponer de una oferta amplia oferta de libros que abarquen todos los temas de interés de los alumnos. “Mis estudiantes pueden llegar a leer entre 30 y 100 libros al año. Los devoran porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”, escribía Nancie.

Una práctica muy común en CTL son las cartas al profesor en las que los lectores dan su libre opinión sobre el libro, expresan lo que ha significado para ellos, cómo se sienten, sin reglas ni parámetros, una práctica que dista de los clásicos resúmenes o exposiciones orales post libro.

Nancie afirma tras más de 40 años como docente que una de las claves de su método son las listas de recomendaciones de libros elaboradas por los propios estudiantes.

 

El humor como aliado

Los adolescentes pasan por situaciones y problemas comunes en esta etapa de la vida y hay muchos libros que tratan sus preocupaciones con humor, siendo este el mejor catalizador para sus emociones. Les ayuda a restarles importancia y a afrontarlos desde otra perspectiva.

Todos hemos rehuido alguna vez las lecturas impuestas en el colegio y es normal interesarse por libros que giren alrededor de temas como la amistad o el primer amor. O simplemente hemos buscado nuevas aventuras de ciencia ficción. Las novelas gráficas pueden ser una excelente opción para recuperar lectores que acaben descubriendo los clásicos de la literatura.

 

Acercarles a los autores

Organizar una excursión a presentaciones de libros, charlas con escritores o simplemente animarles a participar en este tipo de actividades, les hará ver y sentir la literatura como algo vivo y apasionante. También pueden acercarse a los escritores a través de las redes sociales, recomendar a los alumnos que sigan sus perfiles puede ser interesante para que establezcan un vínculo personal.

 

El libro de la serie/película

Los jóvenes se pasan horas viendo series, un capítulo tras otro. Y lo mismo pasa con las películas. Devoran el contenido audiovisual, por lo que una buena forma de conseguir que encuentren el placer en la lectura es analizar series o películas basadas en libros, y conseguir que les pique el gusanillo. “El libro es mucho más emocionante que la película” es el argumento más eficaz del mundo.

 

El gran reto

Sin duda, el mayor reto es conseguir que lean a los grandes clásicos. Un adolescente que no lee habitualmente, si se siente presionado para leer un clásico, puede que no lo comprenda, no le guste y lo acabe rechazando. No sólo al clásico, sino a la literatura en general. Un buen punto de partida son los libros que tratan sobre filosofía o literatura clásica desde un contexto actual y una narrativa sencilla para un adolescente.

Encontrar paralelismos entre la literatura clásica o la filosofía con la realidad, su realidad, es divertido, estimulante y les será de gran ayuda en su comprensión lectora. ¡Los clásicos son más fáciles cuando interesan!

Esperamos que tras poner en práctica estas recomendaciones tus alumnos se entreguen a la lectura con el mismo énfasis que se entregan a su Instagram, hasta el punto de que acaben con las existencias de libros. Quién sabe, soñar es gratis.

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